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Passivhaus: Eficiencia y sostenibilidad en tu casa

Seguramente sois muchos los que habréis oído hablar alguna vez de las Casas Pasivas, concepto que en los últimos años viene generando un creciente interés dentro del sector inmobiliario y del mundo de la arquitectura en general. Pues bien, os traemos este post en el que trataremos de profundizar un poco más acerca del significado y de las características de este interesantísimo, y para nosotros cada vez más necesario, modelo de edificación.

El Estándar de Casa Pasiva (Passivhaus en alemán y Passive House Standard en inglés) se originó en 1988 por los Profesores Bo Adamson de la Lund University de Suecia y Wolfgang Feist del Institut für Wohnen und Umwelt (Instituto de Edificación y Medio Ambiente). El primer edificio construido con el estándar Passivhaus se localizó en Darmstadt, Alemania en 1990, constituyendo una asombrosa evolución de las casas de bajo consumo energético. Posteriormente, en septiembre de 1996, se fundó el Passivhaus-Institut con el objetivo de promocionar y controlar el Estándar para, una vez validado éste, crear el Grupo de Trabajo Economical Passive Houses Working Group.

Así, mientras “Casa Pasiva” es un concepto de edificio adecuado al clima que ahorra energía y aprovecha las condiciones del sitio, el “Estándar Passivehouse” es un sistema de certificación para obtener edificios de muy baja demanda energética para su adecuado funcionamiento.

La principal característica y virtud del modelo de Passive House es que hace prácticamente innecesaria la presencia de sistemas activos de calefacción, pues se surte, principalmente, del calor del sol, del generado por los propios ocupantes de la casa y los dispositivos domésticos, y del recuperado del aire de desecho. ¿Cómo es esto posible?, os preguntaréis. Principalmente por los componentes “pasivos”, como las ventanas con aislantes térmicos, los sistemas de intercambio de calor y el aislamiento eficiente.

Los sistemas solares pasivos se utilizan, en gran medida, para captar y acumular el calor proveniente de la energía solar. Se les llama pasivos debido a que no se utilizan otros dispositivos electromecánicos para recircular el calor. Esto sucede por principios físicos básicos como la conducción, radiación y convección del calor. Podemos decir pues, que en una Casa Pasiva el confort térmico se debe en su mayor parte al uso de las medidas pasivas enumeradas a continuación, no solamente aplicables en el ámbito residencial, sino también en edificios comerciales, industriales y públicos:

  • Niveles adecuados de aislamiento, con puentes térmicos mínimos
  • Ganancias solares pasivas y fuentes de calor internas
  • Excelente nivel de estanqueidad
  • Óptima calidad del aire interior gracias a un sistema altamente eficaz de ventilación mecánica con recuperación de calor (MVHR) para toda la casa

Llegado este punto, ya nos habremos dado cuenta de que el concepto de Passive House ha constituido una gran evolución de las casas de bajo consumo energético, habiéndose construido ya miles de viviendas con este Estándar, de las cuales muchas se encuentran ubicadas en Alemania y Austria. Debido a la excelente calidad térmica de los materiales con el que se ejecuta el cerramiento del edificio (paredes, ventanas y puertas), al uso de las fuentes de calor internas (procedentes de los dispositivos eléctricos que normalmente se usan en los hogares) y a la minimización de las pérdidas de ventilación con un sistema controlado con recuperación de calor, la vivienda pasiva hace innecesarios los mecanismos de refrigeración ni calefacción convencionales. Esto sólo ha sido posible a partir de haberse desarrollado sistemas de ventilación y vidriados de alta eficiencia energética.

Así pues, una vivienda que cumpla este estándar se estima que producirá una demanda de calefacción inferior a 15 kWh/m2, lo que se traduce en una reducción del 90% en la demanda de dicha energía. Como vemos, la necesidad de calefacción en una Casa Pasiva se reduce hasta el punto de que un sistema de calefacción tradicional deja de ser considerado esencial. Por otro lado, la refrigeración también se minimiza aplicando los mismos principios y mediante el uso de sombras, así como, en ciertos casos, con el enfriamiento previo del suministro de aire.

No debemos confundir el estándar Passivhaus o Casa Pasiva con aproximaciones más genéricas a la arquitectura solar pasiva, con la que, bien es cierto, comparte algunos principios comunes. Lo que realmente diferencia al estándar Passive House de otros conceptos genéricos es su capacidad para reducir la demanda máxima de calefacción para un espacio y el consumo primario de energía. Por esta razón puede considerarse al mismo tiempo una avanzada especificación de rendimiento energético y un concepto integrado de diseño de bajo consumo energético.

¿Y qué ocurre con aquellas edificaciones ya existentes y que no han sido originariamente ejecutadas bajo este Estándar?, os preguntaréis. Pues os diremos que también es posible adaptar la rehabilitación de una edificación existente al estándar Passive House con su versión para rehabilitación, conocida como EnerPHit. Las exigencias son algo menores pero los resultados están optimizados para obtener lo mejor de las viviendas y conseguir que éstas sean realmente eficientes, confortables y saludables.

No debemos olvidar que la energía es un bien escaso, además de caro. En España tenemos que importarla en su mayor parte, lo que nos hace dependientes de terceros países. Reducir al máximo la demanda de energía de nuestros edificios nos permitirá protegernos del aumento constante de su precio, con el consiguiente ahorro en nuestra economía.

Además, las directrices que nos llegan desde la Unión Europea establecen, cada vez más, una exigencia mayor para reducir las emisiones de CO2. Mejorar la envolvente de una edificación permite renunciar a los sistemas de calefacción/refrigeración convencional: el aporte energético necesario para una vivienda se puede conseguir mediante un par de radiadores de baja potencia; el resto lo aportan el sol, las personas, la iluminación y los electrodomésticos.

Como dato objetivo, podemos decir que un edificio rehabilitado con estos planteamientos se puede amortizar en menos de 10 años: el ligero sobrecoste que conlleva se recupera en ese tiempo por la reducción drástica de la factura energética y los gastos de mantenimiento.

En MISTRAL nos preocupamos por estas cuestiones porque nuestros espacios deben convivir en un marco eficiente y sostenible. Este ideal forma parte de nuestra filosofía corporativa.

Si queréis ampliar la información acerca del estándar Passivhaus, debéis saber que en España existe la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP), con sede social en Madrid. Es una asociación sin ánimo de lucro que promueve los edificios pasivos de España a través de sus delegaciones. Es parte de la International Passive House Association y de EuroPHit. PEP se financia a través de socios, proyectos europeos y patrocinios, siendo su finalidad principal la de aportar difusión y formación a técnicos y profesionales del sector de la construcción a través de la celebración de eventos formativos en todo el territorio nacional.